“Se trata de una tendencia internacional imparable y tiene que ver con la toma de conciencia del enorme impacto en los presupuestos públicos que tiene afrontar los costos que implica atender problemas de salud relacionados con el consumo de alimentos no saludables”, explica Guillermo Paraje, economista cordobés experto en el tema y consultor de la OMS (Fuente).
