La realidad es que la Comisión Europea no permite que se haga ninguna alegación de propiedades saludables sobre el aloe ni sobre ninguno de sus compuestos: para poder hacer declaraciones sobre las propiedades beneficiosas de un alimento estas deben estar científicamente demostradas, y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) se encarga de verificarlo (Fuente).
