Ahora, el nuevo Gobierno, formado hace tan solo unos días, ha anunciado que se está planteando revisar la fiscalidad de la “comida basura” con el fin de evaluar gravar los alimentos que sean menos saludables (alimentos ultraprocesados o ricos en grasas y azúcares), así como bajar los impuestos a los alimentos de proximidad y con criterios ecológicos (Fuente).
