Desde su implementación, en junio de 2016, la Ley de Etiquetado de Alimentos no ha dejado contentos a los actores de la industria. Y uno de los que ha sido enfático en mostrar su desacuerdo es Carozzi (Fuente).

Desde su implementación, en junio de 2016, la Ley de Etiquetado de Alimentos no ha dejado contentos a los actores de la industria. Y uno de los que ha sido enfático en mostrar su desacuerdo es Carozzi (Fuente).

Aquabounty Technologies, la empresa biotecnológica responsable de producir el primer salmón transgénico del mundo, ha manifestado recientemente su satisfacción por los estándares de divulgación aprobados para el etiquetado de productos alimenticios obtenidos a través de bioingeniería del Ministerio de Agricultura de Estados Unidos (USDA) (Fuente).
Eroski desarrolla ‘Nutri-Score’, un nuevo modelo de etiquetado de los alimentos creado por académicos de este campo, complementario a su ‘Semáforo Nutricional’ y que cambiará los estándares del sector (Fuente).

Ocurre que esas mismas exigencias no son percibidas ni como tan importantes ni como tan urgentes por unos poderes públicos que se muestran manifiestamente negligentes en la aplicación de normas de sentido común y de exigencia de transparencia: un etiquetado de los productos alimentarios que garantice su veracidad, procedencia y composición (Fuente).
Tras la entrada en vigencia de la segunda fase de implementación de la Ley de Etiquetado y su reglamentación, y conocerse resultados y/o análisis preliminares de las primeras evaluaciones de los efectos de la normativa, ha surgido un debate entre los actores involucrados respecto de la efectividad de la misma (Fuente).
