Congreso confirió a la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) la responsabilidad de asegurarse de que las familias de todo el país tuvieran un acceso uniforme a la información nutricional y sobre las calorías en los menús de los restaurantes y la comida para llevar, independientemente de la ciudad o el estado en el que vivan (Fuente).