El regulador cree que el uso del etiquetado codificado por colores fomentará el consumo de alimentos “verdes” más saludables -principalmente frutas y verduras frescas, cereales integrales, legumbres, carne magra, huevos y pescado- y desalentará el consumo de alimentos “rojos” – aquellos con alto contenido contenido de grasa, sal y azúcar (HFSS) como alimentos fritos, bebidas con azúcar, alimentos procesados y productos de confitería (Fuente).


